La hora de dormir: el mejor de los tiempos, el peor de los tiempos

¿Tiene fama su hijo de hacer berrinches a la hora de acostarse? ¿Termina durmiéndose en la cama de su hijo o negociando con él sobre tomar un último traguito de agua? ¿Es acostar a los niños estresante para usted y un juego para ellos? Lea más adelante dos estrategias para acostarlos: Un plan para lo mejor y Un plan para lo peor.

Un Plan para lo mejor

Establezca una rutina para evitar problemas. Los niños pequeños necesitan reglas los 7 días de la semana para que duerman de 12 a 14 horas. Sea uniforme con los hábitos de acostarse, y pronto aprenderán que no pueden discutir con usted.

  • Nunca haga las actividades para acostarse en su recámara, solo en la del niño.
  • No le permita ver la tele ni ninguna otra pantalla durante la rutina de acostarse.
  • Dirija a su hijo de una actividad a otra con instrucciones claras y firmes: "En cinco minutos, tienes que ponerte la pijama" o "Bueno, en diez minutos, apagamos la luz".
  • Rituales sugeridos para la hora de dormir de su hijo: bañarse, cepillarse los dientes, usar el baño, beber el último traguito de agua, escoger la pijama, escuchar música suave, cantarle una canción de cuna, leer un cuento, orar o hablar en voz bajita, darse los abrazos y besos de las buenas noches. Asegúrese de hacer las actividades con calma para que su hijo empiece a relajarse.
  • Salga de la recámara cuando su hijo todavía esté despierto para que aprenda a dormirse solo.
  • Asegúrese de dar a su hijo suficiente atención positiva durante el día. Si no lo hace, su hijo intentará captar su atención cuando no le conviene a nadie, como a la hora de acostarse.

Un plan para lo peor

Su hijo no quiere quedarse en la cama. Además está llorando o gritando o quiere agua, un abrazo o que usted se quede con él. ¿Acaso ya terminó la rutina de la hora de dormir? ¡No!

  • Cada vez que su hijo salga de su recámara, tómelo de la mano y lléveselo directo a la cama. NO LE DIGA NADA, y NO LO VEA A LOS OJOS. Si los dos padres están en casa, altérnense al hacer esto para que el niño sepa que los dos siguen las mismas reglas.
  • Nota: Esta práctica puede ser frustrante, pero recuerde que su hijo lo está poniendo a prueba para ver cuándo usted se da por vencido. Imagínese que es un robot y hágalo todas las veces necesarias para que el niño deje de levantarse de la cama... ¡quizás lo tenga que hacer 10 veces la primera noche!

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