Qué hacer y qué no hacer con los chupones

El chupo, la chupa, el tete, hay muchísimos apodos para los chupones. Pero no importa cómo los llame. Es natural que los bebés quieran chupar algo, y a algunos bebés, el chupón les ayuda a sentirse tranquilos. Los estudios han demostrado incluso que el uso de chupones reduce el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS). Si su hijo usa un chupón, siga estos consejos de seguridad.

Chupón

QUÉ HACER:

  • Asegúrese de establecer buenos hábitos de lactancia materna mucho antes de introducir el chupón, porque si no, el bebé podría tener problemas de alimentación.
  • Use el chupón como último recurso si el bebé está molesto. Pruebe primero otras maneras de calmarlo, como abrazarlo, mecerlo o cantarle.
  • Asegúrese de que el chupón esté limpio para evitar una infección oral o gastrointestinal. Si el chupón se cae al suelo, límpielo bien antes de dárselo al bebé de nuevo.
  • Deje de darle el chupón cuando cumpla de 1 a 2 años. Es importante que los dientes, músculos de la mandíbula y hábitos del niño se desarrollen normalmente sin el chupón.

QUÉ NO HACER:

  • No le ponga el chupón en la boca a la fuerza, ni se lo vuelva a poner cuando se le caiga al dormirse. Úselo solo para calmar al bebé o para ayudarle a dormir si tiene riesgo de SIDS. Si un bebé es prematuro o vive con fumadores, podría correr riesgo de SIDS. También hay bebés a quienes no les gusta usar chupones, así que preste atención a las necesidades individuales de su hijo.
  • No deje que los hermanos compartan chupones.
  • No ponga azúcar en el chupón, porque podría causar caries.
  • No deje al niño solo con el chupón atado a una correa, cinta o cordón, porque es un peligro de estrangulación o puede cortarle la circulación.
  • No use el chupón de ninguna otra manera excepto como lo indican las instrucciones de seguridad del fabricante.

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