Ayude a su adolescente a dejar la costumbre de enviar textos mientras maneja

¿Sabía usted que enviar textos mientras maneja es más peligroso que conducir ebrio? En 2010, los conductores distraídos causaron la muerte de 3,000 personas, y es un problema realmente fatal para los adolescentes. ¿Cómo hacer para que su hijo adolescente deje esa costumbre?

  • Su carro, sus reglas. Algunas ciudades tienen leyes contra enviar textos al manejar, pero usted debe establecer claramente la ley de su casa: El que está en el asiento del conductor no toca los celulares. Si tiene pruebas de que están enviando textos mientras manejan, quíteles las llaves.
  • Conozca los hábitos de su hijo. Observe lo que hace mientras maneja cuando vayan juntos en el carro.
  • Hay una aplicación para eso. Busque aplicaciones para celulares que ayudan a monitorear el comportamiento de los adolescentes. Algunas aplicaciones pueden bloquear el teléfono cuando el dispositivo está en movimiento o monitorear la actividad del teléfono para checarla más adelante.
  • Ponga un buen ejemplo. ¡Usted tampoco envíe textos mientras maneja! Dígales a sus amigos y familiares cuáles son las reglas al manejar. Si las personas cercanas a usted no siguen estas reglas, no permita que sus hijos se suban al carro con ellos.
  • Practique la prevención. Si su hijo no puede resistir la tentación de usar el teléfono mientras maneja, dígale que lo deje en el asiento trasero o en la cajuela para que no lo pueda agarrar.
  • Recuerde: No hay forma de enviar textos y manejar sin peligro. Los cruces son los lugares más peligrosos al manejar y las personas distraídas que envían textos en las luces no miran hacia las cuatro direcciones.
  • Haga que el adolescente piense en las consecuencias. Hable de lo que sufriría la familia si mueren por enviar textos al manejar. Hablen de las emociones de cada persona de la familia y los trámites de la policía, el hospital y el funeral. Pregúntele qué tipo de funeral quiere y anoten juntos los detalles. Tiene que ser una conversación muy seria para que su hijo entienda la realidad de un comportamiento tan peligroso.
  • Pregunte a su adolescente, "¿Acaso vale la pena morir por ese texto?” Ningún mensaje o emoji justifica un accidente.

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