Quejas e insolencias: qué hacer

Hablar no se trata solo de palabras y frases. El tono de voz y el lenguaje también son aspectos muy importantes que los niños deben aprender... y ¡los aprenden de usted! Siga estos consejos si sus hijos se quejan mucho y son respondones.

Elimine las quejas

  • Mantenga la calma. Si los niños saben que usted se molesta cuando se quejan, es posible que lo sigan haciendo para que les preste atención.
  • ¿Por qué se queja su hijo? Primero, vea si lo hace por una razón física y obvia, como hambre, sed, cansancio, ropa o zapatos incómodos, su posición o hasta una enfermedad.
  • Muestre a su hijo la diferencia entre una voz fastidiosa y una voz normal. Pregúntele cuál voz es más placentera de escuchar.
  • Si sigue fastidiando, no le preste atención limitando el contacto visual y las conversaciones.
  • Asegúrese de que los niños tengan contacto con niños de su edad. Puede ser difícil que un niño les siga el paso a otros niños mayores, y quizás esté usando la misma voz fastidiosa con ellos.

Cómo controlar al niño respondón

  • En cuanto el niño le conteste de manera grosera, dígale: "Así no se contesta. Por favor, contesta bien".
  • Dele alternativas: "Terminas la tarea, o no puedes ir a jugar básquetbol esta tarde". 
  • Elogie la buena conducta: "¡Gracias por ayudarme con las compras!"
  • No le permita que diga malas palabras. Si su hijo dice palabras inapropiadas, pare de hablar inmediatamente y dígale claramente que no le gustan esas palabras.
  • Establezca consecuencias apropiadas, como darle tiempo a solas. La duración del tiempo a solas debe corresponder a la edad del niño (6 minutos para un niño de 6 años, 7 minutos para un niño de 7). Otras consecuencias por ser respondón podrían ser: No poder ver la tele, no poder ir a casa de un amigo después de clases o tener que pagar un centavo a un bote que usted guarda.

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